El lenguaje museográfico

Nuestros trabajos de colaboración con diferentes proyectos de exposiciones y museos, parte de la convicción de que existe un lenguaje propio y singular de exposiciones y museos.

Del mismo modo que el cine es el producto del lenguaje cinematográfico, o el poema el resultado del lenguaje poético, existe también el lenguaje museográfico, otro lenguaje autónomo y característico, cuyo producto propio es la exposición, y cuyos recursos comunicativos propios y endémicos son el objeto y el fenómeno tangibles:

El objeto: un aspecto básico del lenguaje museográfico. Un objeto real y tangible (sea único o no) ofrece una experiencia intelectual singular que no puede obtenerse mediante otros medios de comunicación.

El fenómeno: el otro eje básico del lenguaje museográfico. No sólo son tangibles los objetos, sino también ciertos fenómenos que sólo pueden vivirse en todo su rigor reproduciéndolos naturalmente en el ámbito del museo. Un video o una foto de un fenómeno tangible no aporta la misma experiencia intelectual ni comunica del mismo modo.

Otro aspecto característico del lenguaje museográfico es su dimensión intensamente social, pues la experiencia museográfica se vive en tiempo y espacio real y se verifica en un contexto compartido con los compañeros de visita, mediante la conversación.

«Lo que hay en un museo está presentado, no representado»

Más sobre el lenguaje museográfico:

Nuestro punto de partida es que, para crear una exposición relevante y que comunicativamente funcione, además de comisarios, arquitectos, interioristas, carpinteros, electricistas o diseñadores gráficos, antes de nada necesitamos traducir oportunamente al lenguaje museográfico los mensajes que queramos comunicar.

Ir arriba